No sé, pero hoy al estar leyendo (en estos días es lo más que he hecho, me ayuda a no pensar o a no deprimirme más de lo que ya estoy), termine un libro, el mismo libro que tu viste que htr me regalo, por que tu estuviste conmigo en ese momento, del mismo autor japones que yo te regale un libro.
Haruki Murakami, me hizo sentir muchas cosas hoy, me hizo pensar más de lo planeado al leer. Hoy mientras comia sólo ne un Sanborns unos tecolotes (sabes que me gustan mucho), termine este libro, y al leer esto te lo quise leer, queria compartirte esto que hizo que soltara una lagrima, sí ahi comiendo solo, leyendo y llorando por más patetico que esto suene es verdad, tomare prestado unos cuantos parrafos de Murakami:
-en que estás pensado? - me pregunto Yukiko al entrar a la habitación.
Eran las dos y media de la madrugada.Yo estaba tendido en el sofá, aún despierto con los ojos abiertos clavados en el techo.
-pensaba en el desierto.
-en el desierto? - preguntó Yukiko. Se habia sentado en mis pies y me estaba mirando.-¿qué desierto?.
-un desierto normal, un desierto con dunas y cactus aquí y allá. Y muchas otras cosas que tambien viven allí.
-estoy tambien yo en el desierto?
-por supuesto que sí -dije-. Todos vivimos en el. Pero en realidad el unico que vive es el desierto como en la pelicula.
-¿qué pelicula?
-The Living Desert de Disney. Un documental sobre el desierto ¿no lo viste cuando eras pequeña?
-No.
A mi me extraño un poco. A nosotros en la escuela nos habian llevado a todos a verlo. Cai en la cuenta de que Yukiko era 5 años menos que yo. Quizas en la epoca que se habia estrenado la pelicula, ella era demasiado pequeña para ir a verla.
-Voy a alquilar el vídeo y lo veremos juntos el domingo que viene. Es una película muy buena. El paisaje es bonito, salen muchos animales y plantas. Un niño pequeño puede entenderla bien.
Yukiko me miro sonriente.Hacia mucho tiempo que no la veia sonreir.
-¿Quieres separarte de mi? - me preguntó.
- Yukiko, yo te quiero - le dije.
- Sí, tal vez. Pero lo que te he preguntado es: ¿quieres separarte de mi?. Si o no, una de dos, no acepto otra respuesta.
-No quiero separarme de ti - Respondi. sacudi la cabeza- Quiza no tenga ningún derecho a decirlo, pero no quiero separarme de ti. Si lo hiciera, me sentiria completamente perdido. No quiero volver a estar solo. Prefiero morir a quedarme solo de nuevo.
Ella alargó la mano y me tocó el pecho con delicadeza. Me miró fijamente.
- Olvidate de si tienes derecho o no. En realidad no creo que nadie tenga ese tipo de derechos-dijo.
Sintiendo sobre el pecho el calor de la palma de la mano de Yukiko, pense aquí estoy y aquí sobre mi pecho, descansa la cálida palma de Yukiko.
-Yukiko -dije-, TE AMO. Te he amado desde el primer día que te vi. Y sigo amándote. Si no te hubiera encontrado, mi vida habria sido más miserable, más dura. Mi agradecimiento hacia ti es tan grande que no se puede expresar con palabras. Y a pesar de ellos, te estoy hiriendo. Por que soy un egoista, un estúpido, no valgo nada. Hiero sin más a quienes me rodean y, de rebote, me hiero a mi mismo. Hago daño a los otros y me lo hago a mi. No es que quiera obrar así. Es que no sin querer parece que no puedo evitarlo.
-Eso debe de ser -dijo Yukiko con voz serena. En las comisuras de sus labios aún se percibian los restos de una sonrisa-. Seguro que eres un egoísta y un estúpido y me has herido, sin duda.
Me quede unos instantes mirandola. En sus palabras no había timbre acusatorio. Tampoco estaba enojada, ni triste. Se limitaba a enunciar una verdad como tal.
Escogí las palabras, tomándome mi tiempo.
-Durante toda mi vida, he tenido la impresión de podia convertirme en una persona distinta. De que yendome a otro lugar y empezando una nueva vida iba a convertirme en otro hombre. He repetido una y otra vez tras la misma operación. para mi repesentaba en un snetido, madurar y, en otro sentido reinventarme a mi mismo. De algún modo, convirtiendome en otra persona queria liberarme de algo implicito en el que yo habia sido hasta entonces. Lo buscaba de verdad, seriamente, y creia que si me esforzaba, podria conseguirlo algún día. Pero al final, eso no me conducía a ninguna parte. Por más lejos que fuera, seguia siendo yo. Por más que me alejara, mis carencias seguían siendo las mismas. Por más que el decorado cambiase, por más que el eco de la voz de la gente fuese distinto, yo seguia siendo el mismo ser incompleto. Dentro de mi se hallaban las mismas carencias fatales, y esas carencias me producian un hambre y una sed violentas. Esa hambre y esa sed me han torturado siempre, tal vez sigan torturandome a partir de ahora. En cierto sentido, esas carencias, en si mismas, son lo que yo soy. Pero sé una cosa. Ahora POR TI, quiero convertirme en un nuevo ser. Tal vez lo logre. Aunque no sea facil, tal vez, esforzandome, consiga un nuevo yo. A decir verdad, si volviera a ocurrir lo mismo, tal vez actuara igual. No puedo prometer nada. A eso me refiero cuando hablo de tener derecho. No consigo estar seguro de poder vencer esa fuerza.
-¿Hasta ahora, siempre has intentado escapar de esa fuerza?
-Sí, creo que sí.
Yukiko seguía con la palma de la mano apoyada en mi pecho.
-Pobre! -dijo con la misma voz que si leyera unas grandes letras escritas en la pared.
-No lo sé, la verdad -dije- No quiero separarme de ti. Eso lo tengo muy claro. Lo que no sé si ésta es la respuesta correcta. Ni siquiera sé si es algo que yo pueda escoger. ¿Sabes Yukiko?, tu estás aquí. Y sufres. Puedo verlo. Puedo sentir tu mano, pero existen cosas que no puedo ver ni sentir. Como, por ejemplo, los pensamientos, las posibilidades. Cosas que surgen de alguna parte y se entrelazan unas con otras. Y viven dentro de mi. No son cosas que yo, con mis propias fuerza, sea capaz de elegir, a las que sea capaz de dar una respuesta.
Yukiko permanecio largo rato en silencio. De Vez en cuando, un camión pasaba por debajo de la ventana. Mire hacia afuera, pero no vi nada. Allí sólo se extendia el espacio y el tiempo sin nombre que enlazan la medianoche con el alba.
-Durante estos meses -dijo Yukiko-, he deseado muchas veces morir. No lo digo para amenazarte. Es la verdad. He pensado repentinamente en morir. Me senti tan sola, tan triste!. Morir en si mismo no es tan dificil. Igual que una habitación se va quedando poco a poco sin aire. No te has debido de pararte a pensarlo nunca. No te has preguntado que sentia yo, que pensaba yo, qué iba a hacer yo.
Enmudecí. Aparto la mano de mi pecho y la posó sobre sus rodillas.
-Pero si no he muerto, si he podido seguir viviendo, ha sido por que pensaba que si algún día volvias a mi lado, yo, con todo, sería capaz de aceptarte de nuevo. Por eso no he muerto. Y eso no tiene nada que ver con tener o no tener derecho, nada que ver con lo correcto o incorrecto. Quizá seas un estupido. Quizá no valgas gran cosa. Quizá vuelvas a herirme. Pero esta no es la cuestión. Tu no entiendes nada de nada.
-Tal vez no.
-Y no me preguntas nada.
Abrí la boca dispuesto a decir algo, pero no me salieron las palabras. Era cierto que no le habia hecho ninguna pregunta.
-Los derechos son los que tú vayas construyendo a partir de ahora -dijo Yukiko-. O los que nosotros constryamos. Quizá no bastaba. Quizá parecia que habiamos construido juntos muchas cosas, posiblemente, todo nos haya ido demasiado bien, tal vez hemos sido demasiado felices ¿no lo crees?
Asentí.
- A media noche me levanto exaltada, empapada en sudor, yo al igual que tu tambien he dejado y renunciado a cosas, los dos lo hemos hecho. No eres el unico acosado. No eres el unico que ha abandonado algo, que ha perdido algo. ¿entiendes lo que quiero decir?
-Creo que si. -dije-
-Quiza vuelvas a herirme - dijo Yukiko- Y lo que será de mi entonces no lo sé. O quizá sea yo la que te hiera a ti. No puedo prometerte nada. Eso es seguro. Ni yo puedo prometerte nada a ti, ni tu a mi. Pero TE AMO. Simplemente eso.
La abracé y le acaricie el pelo.
-Oye, Yukiko - dije-, EMPECEMOS MAÑANA DE NUEVO. Creo que podremos rehacerlo todo desde el principio. Pero hoy es demasiado tarde. Quiero empezar bien, desde el principio, EN UN DÍA INTACTO.
Yujiko se me quedo mirando con fuerza.
- ¿Sabes - dijo- que aún no me has preguntado nada? pero se que nos amamos eso lo sé.
- ¿Sabes que deseo empezar una nueva vida a partir de mañana? ¿Qué te parece?
- Me parece bien - respondió Yukiko con una tenue y tierna sonrisa.
Extraño esa sonsrisa que es mil veces mejor que la de Yukiko.
Moni, Que te parece si empezamos mañana? sólo espero que tu me digas que mañana.
Te Amo.
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